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Home » Breakfast » Baked Whiskey-Soaked Apple Fritters with Maple Whiskey Glaze

Baked Whiskey-Soaked Apple Fritters with Maple Whiskey Glaze

Published November 22, 2015 | Updated Jul 10, 2026 by Robin Deem 8 Comments
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These delicious Baked Whiskey-Soaked Apple Fritters are studded with whiskey-soaked apples and topped with a luscious maple whiskey glaze. Baked Whiskey-Soaked Apple Fritters with Maple Whiskey Glaze | CaliGirl Cooking

Happy almost-Thanksgiving, friends! I can’t believe we’re just a few days away. Does anyone else feel like we spend so much time anticipating the holidays and then they are gone in a flash? I sure do so I’m trying to soak up every second I can…and eat every single one of these Whiskey Soaked Apple Fritters with Maple Whiskey Glaze in the process.

Baked Whiskey-Soaked Apple Fritters with Maple Whiskey Glaze | CaliGirl Cooking

I believe that life is a total balancing act. I don’t believe in diets or juice cleanses or excluding certain food groups from your diet completely (unless, of course, you have a diagnosed allergy or medical condition.) I believe that moderation in everything is key.

So, when I find myself craving a certain something that might not have the best nutritional value (ahem, apple fritters), I try to think of ways to indulge in my craving yet make it just a LITTLE bit healthier.

Baked Whiskey-Soaked Apple Fritters with Maple Whiskey Glaze | CaliGirl Cooking

Apple fritters have got to be one of my absolute favorite doughnut shop treats. There’s something about the crisp outside with the sweet, moist cubes of apple inside that, to me, makes these treats far superior to any plain old cake doughnut. Plus, fruit is a HEALTH FOOD, right? See, always going the healthy route.

I started thinking about a baked apple fritter recipe for a couple of reasons:

  1. Baked is healthier than fried; and
  2. Deep frying still scares the bejeezus out of me (hey, I’m trying to overcome this fear, just give me some time!)

I figured I’d have to add some other fun element as well, since the whole deep-fried goodness would be lost. I immediately started thinking about what I could do to the apples. Since I was already picking up some whiskey at the store for this, I decided sneaking some booze into this recipe would be just the thing. And it’s perfect for a slow weekend (or holiday!) morning in the fall, am I right?

Cómo Guiadeapuestasperu explica las diferencias entre cuotas decimales, fraccionarias y americanas

Entender cómo funcionan las cuotas en las apuestas deportivas es una habilidad fundamental para cualquier apostador que quiera tomar decisiones informadas. No se trata simplemente de saber que un número más alto implica mayor ganancia potencial; la realidad es que los tres sistemas de representación de cuotas que existen en el mercado —el decimal, el fraccionario y el americano o moneyline— responden a tradiciones geográficas distintas, a formas diferentes de calcular el retorno sobre la inversión y a convenciones que llevan décadas arraigadas en mercados específicos. Un apostador peruano que accede hoy a plataformas internacionales como Bet365, 1xBet o Betsson se encuentra inevitablemente con los tres formatos, a veces dentro de la misma interfaz, y la confusión que genera no saber convertir entre ellos puede traducirse en errores de cálculo costosos. Este artículo explora en detalle cada uno de estos sistemas, cómo se relacionan entre sí y por qué comprender sus diferencias es esencial para apostar con criterio.

El sistema decimal: el estándar europeo y latinoamericano

Las cuotas decimales son, con diferencia, el formato más extendido en Europa continental, Australia, Canadá y América Latina, incluido Perú. Su popularidad no es casual: representan la forma más intuitiva de calcular cuánto dinero recibirá un apostador por cada unidad apostada, incluyendo la devolución del capital inicial. Si una casa de apuestas ofrece una cuota de 2.50 para un partido de fútbol, significa que por cada sol apostado el apostador recibirá 2.50 soles en caso de acertar, lo que equivale a una ganancia neta de 1.50 soles.

La fórmula es directa: ganancia total = cuota decimal × monto apostado. Si se apuestan 100 soles a una cuota de 1.85, el retorno total en caso de ganar será de 185 soles, de los cuales 85 corresponden a la ganancia neta y 100 a la devolución de la apuesta. Esta transparencia hace que el formato decimal sea especialmente útil para calcular el valor esperado de una apuesta y para comparar cuotas entre distintas casas.

Desde el punto de vista histórico, las cuotas decimales comenzaron a imponerse en Europa durante la década de 1980, cuando las agencias de apuestas estatales de países como Francia, Alemania y los Países Bajos adoptaron este sistema por su simplicidad operativa. En el contexto latinoamericano, la expansión de las apuestas en línea a partir de 2010 consolidó el decimal como el formato predeterminado, ya que las plataformas diseñadas para estos mercados lo adoptaron desde el principio. En Perú, donde la regulación del sector mediante el Decreto de Urgencia 006-2020 y su posterior reglamentación establecieron un marco legal para las apuestas deportivas en línea, las operadoras autorizadas por el Ministerio de Comercio Exterior y Turismo (Mincetur) presentan casi universalmente sus cuotas en formato decimal.

Una característica técnica relevante del sistema decimal es que nunca puede presentar un valor inferior a 1.00, ya que eso implicaría que el apostador recupera menos dinero del que invirtió incluso ganando la apuesta. Las cuotas más bajas que se ven en la práctica, como 1.01 o 1.02, corresponden a eventos con una probabilidad implícita de victoria superior al 98%, y representan una ganancia marginal que rara vez justifica el riesgo. La probabilidad implícita de una cuota decimal se calcula dividiendo 1 entre la cuota: una cuota de 2.50 implica una probabilidad del 40%, mientras que una cuota de 1.50 implica una probabilidad del 66.67%.

El sistema fraccionario: la tradición del mercado anglosajón

Las cuotas fraccionarias son el formato tradicional del Reino Unido e Irlanda, y siguen siendo predominantes en las apuestas sobre carreras de caballos en esos países, aunque las principales casas de apuestas británicas —William Hill, Ladbrokes, Coral— han ido migrando progresivamente hacia el decimal en sus plataformas digitales durante la última década. A diferencia del decimal, la fracción expresa únicamente la ganancia neta en relación con la apuesta, sin incluir la devolución del capital.

Una cuota de 5/2 significa que por cada 2 unidades apostadas se ganan 5 unidades, más la devolución de las 2 apostadas, lo que da un total de 7 unidades. Traducido al formato decimal, 5/2 equivale a 3.50. Una cuota de 1/1, conocida como “evens” en la jerga inglesa, equivale a 2.00 en decimal: se gana exactamente lo mismo que se apuesta. Una cuota de 4/6 implica que hay que apostar 6 unidades para ganar 4, lo que en decimal sería aproximadamente 1.67.

La lectura de las fracciones puede resultar contraintuitiva para quienes no están familiarizados con el sistema. Una fracción “grande” como 10/1 representa una cuota alta y un evento poco probable, mientras que una fracción “pequeña” como 1/4 representa un evento muy probable pero con escasa ganancia. La fórmula para convertir una fracción a decimal es: cuota decimal = (numerador / denominador) + 1. Y para calcular la probabilidad implícita: probabilidad = denominador / (numerador + denominador).

El origen histórico de las cuotas fraccionarias está ligado a las apuestas entre particulares que se realizaban en los hipódromos británicos durante el siglo XIX, donde era más natural expresar la relación entre ganancia y apuesta como una proporción directa. Cuando las casas de apuestas profesionales comenzaron a operar de forma regulada en el Reino Unido a partir de la Betting and Gaming Act de 1960, heredaron esta convención y la mantuvieron durante décadas. Hoy, aunque el formato decimal ha ganado terreno incluso en el mercado británico —especialmente entre las generaciones más jóvenes y en los mercados de fútbol—, las fracciones siguen siendo el lenguaje nativo de los aficionados a las carreras de caballos.

Para un apostador peruano, encontrar cuotas fraccionarias es relativamente infrecuente salvo que acceda a plataformas específicamente orientadas al mercado británico o que consulte recursos especializados en ese mercado. Sin embargo, conocer el sistema es valioso porque permite comparar información proveniente de distintas fuentes internacionales y porque algunas herramientas de análisis estadístico de apuestas siguen utilizando fracciones en sus bases de datos históricas.

El sistema americano o moneyline: la lógica del mercado estadounidense

Las cuotas americanas, también llamadas moneyline, son el formato estándar en los Estados Unidos y se utilizan ampliamente en Canadá para deportes como el béisbol, el baloncesto de la NBA, el fútbol americano de la NFL y el hockey sobre hielo de la NHL. Su lógica es fundamentalmente diferente a la de los otros dos sistemas porque opera sobre la base de una unidad de referencia de 100 dólares —o cualquier moneda— y distingue entre dos tipos de cuotas mediante el uso de signos positivos y negativos.

Una cuota con signo positivo, como +250, indica cuánto se gana por cada 100 unidades apostadas. Si se apuestan 100 soles a +250 y se acierta, la ganancia neta es de 250 soles, más la devolución de los 100, para un total de 350 soles. En decimal, +250 equivale a 3.50. Una cuota con signo negativo, como -150, indica cuánto hay que apostar para ganar 100 unidades. Si la cuota es -150, se deben apostar 150 soles para ganar 100 soles netos, más la devolución de los 150, para un total de 250 soles. En decimal, -150 equivale aproximadamente a 1.67.

La cuota +100 equivale exactamente a 2.00 en decimal y a 1/1 en fraccionario: se gana exactamente lo apostado. Las cuotas negativas siempre corresponden al favorito del evento, mientras que las positivas corresponden al no favorito o al underdog. Esta distinción hace que el moneyline sea especialmente claro para identificar la jerarquía entre los contendientes, pero puede resultar confuso cuando se intenta calcular el retorno exacto para montos distintos a 100 unidades.

La fórmula de conversión desde moneyline positivo a decimal es: cuota decimal = (moneyline / 100) + 1. Desde moneyline negativo a decimal: cuota decimal = (100 / |moneyline|) + 1. Estas conversiones son esenciales para comparar cuotas de casas de apuestas que utilizan distintos formatos, algo que ocurre con frecuencia cuando se practica el arbitraje o cuando se busca la mejor cuota disponible en el mercado.

El sistema moneyline tiene sus raíces en el mercado de apuestas estadounidense de finales del siglo XIX, cuando los bookmakers de béisbol comenzaron a operar con esta convención para simplificar las transacciones con apostadores que manejaban cantidades variables. A diferencia del mercado europeo, donde la regulación de las apuestas fue relativamente temprana, en Estados Unidos el sector operó durante décadas en una zona gris legal hasta la derogación de la Professional and Amateur Sports Protection Act (PASPA) por parte de la Corte Suprema en mayo de 2018. A partir de ese fallo, más de 30 estados han legalizado las apuestas deportivas, y el moneyline se ha consolidado como el formato universal en ese mercado.

Recursos como el sitio Guiadeapuestasperu han desarrollado guías específicas que explican estas conversiones con ejemplos adaptados al contexto peruano, lo que resulta particularmente útil para apostadores que acceden a plataformas con oferta en deportes norteamericanos como la NBA o la NFL, donde el moneyline es el formato predominante incluso en las versiones internacionales de esas plataformas.

Conversión entre formatos y su aplicación práctica en el mercado peruano

La capacidad de convertir entre los tres formatos no es un ejercicio académico: tiene aplicaciones directas en la práctica de las apuestas deportivas. El apostador que sabe convertir puede comparar cuotas de distintas casas con independencia del formato que cada una utilice, identificar discrepancias que puedan aprovecharse y calcular con precisión su exposición al riesgo en apuestas combinadas o de sistema.

La tabla de conversión fundamental es la siguiente: para pasar de decimal a fraccionario, se resta 1 a la cuota decimal y se expresa el resultado como fracción simplificada. Una cuota decimal de 3.00 equivale a 2/1 en fraccionario. Para pasar de decimal a moneyline, si la cuota decimal es igual o superior a 2.00, la cuota americana es positiva y se calcula como (cuota decimal – 1) × 100; si la cuota decimal es inferior a 2.00, la cuota americana es negativa y se calcula como -100 / (cuota decimal – 1). Una cuota decimal de 1.67 da un moneyline de aproximadamente -149, mientras que una cuota de 2.50 da un moneyline de +150.

En el contexto del mercado peruano, esta habilidad es especialmente relevante porque las plataformas que operan en el país provienen de distintos mercados de origen. Betsson, de origen sueco, utiliza decimales. Bet365, de origen británico, ofrece los tres formatos a elección del usuario. 1xBet, de origen ruso, también permite cambiar el formato. Algunas plataformas más orientadas al mercado latinoamericano, como Codere o Apuesta Total, operan exclusivamente en decimal. Conocer las equivalencias permite al apostador peruano moverse con fluidez entre todas estas plataformas sin perder información.

Otro aspecto práctico es la relación entre las cuotas y el margen de la casa, conocido como “overround” o “vig”. Independientemente del formato en que se expresen las cuotas, todas las casas de apuestas incluyen un margen que garantiza su beneficio a largo plazo. Este margen se calcula sumando las probabilidades implícitas de todos los resultados posibles de un evento: si la suma supera el 100%, la diferencia representa el margen de la casa. En un partido de fútbol con dos posibles resultados (victoria local o visitante, sin considerar el empate), si las cuotas decimales son 2.10 y 1.85, las probabilidades implícitas son 47.6% y 54.1%, respectivamente, lo que da una suma de 101.7% y un margen del 1.7%. Identificar este margen es igualmente posible con cualquiera de los tres formatos, pero resulta más directo con el decimal.

La gestión del bankroll, es decir, la administración del capital destinado a las apuestas, también se ve afectada por la comprensión correcta de los formatos. Un apostador que confunde una cuota moneyline de -200 con una cuota decimal de 2.00 —cuando en realidad -200 equivale a 1.50 en decimal— puede sobreestimar significativamente su ganancia potencial y apostar un porcentaje excesivo de su capital en un evento que ofrece menos retorno del esperado. Este tipo de error, que puede parecer trivial en apuestas individuales pequeñas, se amplifica considerablemente en apuestas de mayor volumen o en estrategias de apuestas sistemáticas.

Guiadeapuestasperu ha documentado casos específicos de este tipo de confusión entre apostadores novatos en el mercado peruano, especialmente en el contexto de las apuestas sobre la NBA y la NFL, donde el moneyline aparece con frecuencia en las plataformas disponibles en el país. La educación sobre estos formatos es parte integral de cualquier aproximación responsable a las apuestas deportivas.

Comprender las diferencias entre cuotas decimales, fraccionarias y americanas no es simplemente una cuestión de conocimiento técnico: es una condición necesaria para tomar decisiones de apuesta fundamentadas. Cada sistema tiene su lógica interna, su historia y su contexto de aplicación, y ninguno es intrínsecamente superior a los demás. Lo que sí es cierto es que el apostador que domina los tres formatos y sabe convertir entre ellos tiene acceso a un universo de información mucho más amplio, puede comparar cuotas con independencia de la plataforma que las ofrezca y está mejor equipado para calcular su exposición real al riesgo. En un mercado como el peruano, donde la regulación del sector está en proceso de consolidación y la oferta de plataformas internacionales es cada vez mayor, esta competencia analítica marca una diferencia real entre apostar con criterio y apostar a ciegas.

I wanted to do a yeast doughnut dough, because I wanted that heartiness and chewiness you get from the dough sitting and rising over a period of time (as opposed to a cake doughnut dough that is more crumbly and less chewy.) I found a good one on the Pioneer Woman blog and it turned out great on the first try (gotta love that since yeast doughs can be so finicky!) She ended up frying her doughnuts, but it worked just fine for my baked doughnuts as well.

Baked Whiskey-Soaked Apple Fritters with Maple Whiskey Glaze | CaliGirl Cooking

Baked Whiskey-Soaked Apple Fritters with Maple Whiskey Glaze | CaliGirl Cooking

Now let’s talk about these apples. I didn’t want them to get TOO brown, so I ended up using a squeeze of lemon juice in addition to the whiskey. I soaked the apples overnight, although I think a half hour would be just fine (the apple is diced into small cubes so it doesn’t take long for the whiskey to soak in.)

Regardless of whether you want to marinate the apples overnight or not, you have to make this dough the night before anyhow, so plan ahead. The prep time is really not that bad, it’s just the wait that’s excruciating!

And before we get to the recipe, I MUST tell you about this maple-whiskey glaze. The sweetness of the maple with a little kick from the whiskey truly makes these treats. Because I was trying to be “healthier”, I was a little restrained in my glaze application. If you really want to just go all in, I highly recommend doubling the glaze recipe and full on dunking the fritters in it. You won’t be sorry.

Baked Whiskey-Soaked Apple Fritters with Maple Whiskey Glaze | CaliGirl Cooking

Here’s to slow holiday weekends with the changing leaves and a bit of chill in the air. Brew up a pot of coffee, throw on some stretchy pants and settle in with a plate of these puppies. You won’t be able to stop at just one. Pinky promise.

Baked Whiskey-Soaked Apple Fritters with Maple Whiskey Glaze | CaliGirl Cooking

Baked Whiskey-Soaked Apple Fritters with Maple Whiskey Glaze

These delicious fritters are baked, not fried and studded with whiskey-soaked apples, all topped with a luscious maple whiskey glaze.
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Course: Breakfast, Dessert
Cuisine: American
Prep Time: 2 hours hours 30 minutes minutes
Cook Time: 15 minutes minutes
Refrigerator Time: 9 hours hours 30 minutes minutes
Total Time: 12 hours hours 15 minutes minutes
Servings: 24 servings
Calories: 181kcal
Author: CaliGirl Cooking

Ingredients

Whiskey-Soaked Apples

  • 1 Honeycrisp or Granny Smith apple depends how tart you like your apples, diced
  • Juice of ½ a lemon
  • 5 tablespoons whiskey

Doughnut Dough

  • adapted from the Pioneer Woman
  • 1 1/8 cup heavy cream
  • ¼ cup sugar
  • One package Instant or Active-Dry Yeast
  • 2 eggs beaten
  • 1 ¼ stick unsalted butter melted
  • 4 cups all-purpose flour
  • ¼ teaspoon salt
  • Shortening

Maple Whiskey Glaze

  • ¼ cup plus 2 tablespoons maple syrup
  • 2 tablespoons whiskey
  • 2 tablespoons butter
  • 1 tablespoon unsweetened vanilla almond milk
  • 1 teaspoon vanilla extract
  • 1 cup powdered sugar sifted

Instructions

To make the Whiskey-Soaked Apples:

  • Place diced apples in a bowl. Add lemon juice and whiskey, stir to combine. Cover and place in refrigerator for at least 30 minutes, or overnight.

To make the fritters:

  • Warm up cream in the microwave until it is “bathtub warm.” You want it to be warm enough to activate the yeast but not too hot to kill it.
  • Add sugar to the cream and stir until dissolved.
  • Pour yeast into a small bowl.
  • Pour milk/sugar mixture over yeast, stir gently, then let sit for 10 minutes.
  • Combine flour and salt in a bowl; set aside.
  • Melt butter in separate bowl until mostly melted. Stir to finish melting (you don’t want the butter too hot or it will cook the eggs.)
  • Add beaten eggs to melted butter, stirring constantly to avoid the eggs being cooked.
  • Add the egg/butter mixture to a stand mixer fitted with the dough hook.
  • With the mixer on medium-low speed (about a level 3), pour in the yeast mixture. Allow the dough hook to stir this for a couple of minutes to make sure everything is thoroughly combined.
  • With the mixer still going, add helpings of the flour mixture in ¼ to ½ cup increments until all of the flour is gone. You may need to stop the mixer as you go and scrape down the sides of the bowl with the spatula to make sure all of the flour gets incorporated.
  • Once all of the flour is added, let the mixer go at the same speed for 5 more minutes.
  • After five minutes, stop the mixer and scrape the bottom of the bowl.
  • Turn on the mixer for 30 more seconds, then turn it off and let the dough sit in the bowl, undisturbed, for 10 minutes.
  • After 10 minutes, transfer the dough to a bowl coated with shortening. Toss to coat. Cover with plastic wrap and refrigerate overnight, or at least 8 hours.
  • The next morning, remove the dough from the refrigerator and turn out onto a lightly floured surface. Roll the dough to a 1/2 –inch thickness. Sprinkle the whiskey-soaked apples on top and press them into the dough so they stick.
  • Fold dough in half (with apples inside) and then roll it out again. Right now we are basically incorporating the apples into the dough. Once the dough is thin enough, fold it over one more time (now into fourths) and roll out again to about a ½ - ¾ inch thickness. Fold up any loose edges so that we save as many apples as possible in the dough.
  • Using a cookie cutter, biscuit cutter, or culinary ring, cut dough into desired serving sizes (I used a 2 ½ inch culinary ring to make circles.) Place on a cookie sheet line with a silpat or parchment paper.
  • Cover cookie sheet(s) with a dish towel and let rise in a location in your kitchen that is free from drafts for at least one hour. You can always create your own rising location by placing the cookie sheets on your griddle on low heat for a couple of minutes before you place the fritters on them.
  • Once fritters have completed their second rise, preheat the oven to 350 degrees Fahrenheit. Once oven is preheated, add the fritters and cook for 15 minutes, or until they are a light golden brown.
  • Remove from the oven and let cool on cookie sheets.

To make the Maple Whiskey Glaze:

  • Place a small saucepan on the stove over medium-high heat. Place the maple syrup, whiskey and butter in the saucepan and bring to a boil. Remove from heat and whisk in almond milk and vanilla extract, then powdered sugar.
  • Pour over fritters immediately. (I used a scant tablespoon per fritter, but if you make a double batch of the glaze feel free to be more generous!)
  • Let glaze sit for a few minutes and harden a bit before serving.

Nutrition

Calories: 181kcal | Carbohydrates: 27g | Protein: 3g | Fat: 6g | Saturated Fat: 3g | Cholesterol: 32mg | Sodium: 44mg | Potassium: 54mg | Fiber: 1g | Sugar: 10g | Vitamin A: 217IU | Vitamin C: 1mg | Calcium: 17mg | Iron: 1mg
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Plate –> Mouth –> Done.

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Comments

  1. Desiree

    November 23, 2015 at 8:45 am

    I have had the pleasure of sampling these delicious treats and they are heavenly! The texture is very soft and fluffy and the flavors are to die for. My new favorite breakfast sweet treat:)

    Reply
    • robinterry1@gmail.com

      November 23, 2015 at 8:59 am

      Glad you liked them, Dez! We will have to make again sometime soon 🙂

      Reply
  2. Matt

    January 09, 2016 at 3:01 pm

    thoughts on substituting caramel sauce for the maple syrup?

    Reply
    • robinterry1@gmail.com

      January 09, 2016 at 7:47 pm

      Hey Matt! You could absolutely sub caramel sauce for the maple syrup, but if you do that, omit the butter, vanilla extract and powdered sugar (so basically just add whiskey to the caramel.) Then, just add milk/almond milk as necessary until you reach the desired consistency for drizzling over the fritters. Hope this helps. Let me know if you have any other questions!

      Reply

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